Viaje en bici: la salida. Tolosa (31) – Lézat-sur-Lèze (09)

Siete años después de mi pequeño viaje de 5 días a orillas del ría Loira, entre Orleans y Nantes, este año era la oportunidad de volver a la ruta manejando mi (nueva) bicicleta para descubrir Francia y de pronto encontrar uno o varios lugares inspiradores para instarlarnos más tiempo. Con Felipe, recorrimos el país de Tolosa a Fontainebleau durante todo el mes de agosto. ¡Y qué aventura!

¡Aquí vienen: nuestros sentimientos, algunos consejos y muchas fotos!

Día 1. Jueves 30 de julio del 2020. 6 a.m. Salida de París, estación Austerlitz. Arde. No dormimos mucho mejor dicho. Entre el vaciado de la nevera, el orden de la casa, la finalisación de la traducción de un documental para mí, las últimas revisiones de las bicis para Felipe, las últimas compras de comida para el trayecto en tren y los primeros días en ruta, estuvimos muy ocupados los días anteriores a la salida. Pero ya. Aquí estamos. Las alforjas en las bicicletas, el casco en la cabeza y el tapabocas puesto, estamos listos para viajar 7 horas a bordo del tren Intercité que nos llevará hasta Tolosa, la ciudad de salida que escogimos por estar bien ubicada cerca de los Pirineos.

Dormimos, navegamos en nuestros celúlares, miramos el paísaje, comemos alguito, pasamos el tiempo y descubrimos cómodamente instalados en nuestros asientos las diferentes estaciones donde para el tren antes de llegar a la Ciudad Rosa. Toulouse-Matabiau, última parada. Esperamos con paciencia que los otros pasajeros bajen para ir a recuperar nuestras bicicletas colgadas dos vagones más lejos. Encuentro bastante curioso que nuestros asientos no estén ubicados al lado del vagón para las bicis… pero no importa. Allí están. Objetivo: salir de la estación. ¡Hace demasiado calor debajo de éstos tapabocas! Los shorts de ciclismo puestos y las partes modulables de nuestros pantalones quitadas, aquí estamos en la plaza. ¡Qué empiece el viaje! Una mirada hacia el mapa de papel que llevo sobre el manillar de mi bici, otra hacia las aplicaciones instaladas en el celúlar de Felipe, una fotico y montamos en nuestras bicicletas, dirección sur, en búsqueda de la salida de la ciudad.

Nos dirigimos hacia el pueblo de Lézat-sur-Lèze, pues para nuestra primera noche dormiremos “en casa de personas locales”. Utilizamos WarmShowers, una página Web de vinculación entre ciclistas. Un poco como CouchSurfing, pero para los viajeros en bicicleta. Permite conocer gente, intercambiar e inspirarse en los viajes de cada quien, pedir consejos para la ruta del día siguiente, tomar una buena ducha, compartir una cena y dormir en una cama (o en el jardín). ¡Nosotros estamos convencidos!

Debe ser las 2 p.m. y hace un calor de muerte. Buscamos las orillas del río para tomar una vía más hecha para las bicicletas que las del centro de la ciudad. ¿Pero? ¡Es el río Garona que corre por aquí! Y ahora son mis clases de geografía del colegio que se materializan. Quién lo diría… lo concreto es de lo que se trata todo. Y entiendo también el sobrenombre de la ciudad: la “Ciudad Rosa”. Los muros de los edificios son practicamente todos de ladrillos… rosados, y los techos de tejas. Da toda la gracia al centro de la ciudad. Un paseíto en los callejones, luego frente a la basílica de San Sernín que se alza en nuestro camino, antes de tomar las orillas del río Garona. Pasamos delante de una central fotovoltaica nuevamente construida en el lugar de la antigua fábrica AZF que explotó en el 2001. Y ahí es donde por mi parte se materializa también todo ese aspecto de los origenes de nuestras fuentes de energía. En bicicleta, uno tiene el tiempo de darse cuenta de las cosas que pueden ser abstractas cuando uno se queda en casa y que llegan como por magia presionando un interuptor.

Salimos de Tolosa por la ciudad de Portet-sur-Garonne. Tomamos carreteras secundarias bastante densas de tráfico antes de llegar a Lagardelle-sur-Lèze, y su eglisa que parece un castillo, para llenar nuestras cantimploras. Una dosis adicional de protector solar, un tarro de agua sobre la cabeza, otro tragado en un instante, y nos vamos de nuevo por carreteras de campo, mucho menos tomadas por los carros esta vez, y es muy agradable. Otra pausa bajo los árboles para comer frutos secos y nos vamos. Llegamos al fín del día donde Caroline y Baptiste, donde estamos verdaderamente bien acogidos. Una charla amena, una rica comida y consejos para los días que llegan: el viaje empieza muy bien.

Felipe comparte sus sentimientos, otras fotos y sobre todo la cuenta de nuestros kilómetros, aquí. Extracto: “Comenzamos nuestro viaje bien temprano, nuestro tren salió de Paris Austerlitz a eso de las 7h45. Fueron 7 horas eternas en tren con mascara en la boca. Al llegar a Toulouse, […]” [Leer más]

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